Arte y Espectáculos

Rock under y sin filtro: Los Inestables de Siempre apuestan al caos en su nuevo disco

“El Último Track” reúne colaboraciones de músicos locales y una identidad marcada por el rock áspero, las letras contestatarias y la búsqueda de autenticidad. La presentación en vivo será en septiembre

 

Por Germán Ronchi

 

La banda marplatense Los Inestables de Siempre lanzó “El Último Track”, un álbum de diez canciones coproducido junto a Mariano Moncho que, según su vocalista Ricardo Abadie, nació desde el caos, la espontaneidad y la necesidad de sostener una identidad artística lejos de las fórmulas comerciales.

“Había muchas canciones y preferimos estresarnos y tirarnos a hacer un disco grande”, resumió Abadie al explicar por qué la banda decidió avanzar con un álbum conceptual en lugar de editar simples o un nuevo EP.

 


“Hacer un disco hoy, sin plata y sosteniendo lo que uno cree, es como gritarle un gol a los ingleses”


 

Para el cantante, un disco “remarca más la época en la que fue grabado”, funciona como una fotografía emocional y social de un momento determinado y permite desarrollar una búsqueda estética más profunda.

Ese concepto atravesó toda la producción de “El Último Track”. Según contó, llegó al estudio de Moncho con unas quince canciones prácticamente sin ensayar y el proceso creativo terminó expandiéndose de manera imprevisible. “Empezamos a hacer las maquetas y en un momento dijimos: ‘Vamos a tener que darle más vuelo al disco porque no alcanza con los cuatro inestables’”, recordó.

 


 

Una de las canciones del disco: 


Entonces comenzaron a convocar músicos amigos para colaborar. Ninguno rechazó la propuesta. Cada uno grabó desde su casa, su estudio o distintos espacios y enviaron archivos que luego fueron incorporados a las canciones. “Dentro de eso hubo una producción nueva; el disco se volvió a producir”, explicó Abadie, quien definió el proceso como “bastante caótico”.

Entre las colaboraciones aparecen guitarras de Sebastián del Hoyo, Joaquín Stanzione, José Teixidó, integrante de Amores Tangos, y los aportes de Roberto Pisola, Guillermo Erede y Rodrigo Frugoni en teclados, piano y arreglos.

Lejos de buscar prolijidad extrema, el grupo apostó a conservar la aspereza de las tomas originales. “El error me encanta porque eso lo hace humano y el arte se trata de humanidad”, afirmó el cantante, quien reivindicó el sonido “sucio”, “underground” y artesanal del disco frente a una escena musical que considera dominada por la digitalización y el autotune.

Para Abadie, esa imperfección se volvió una forma de resistencia cultural. “Hoy creo que el error es lo revolucionario”, sostuvo. Y agregó: “El rock está volviendo a ocupar ese espacio del under, lejos del glamour y de la mercantilización”.

En lo lírico, “El Último Track” también exhibe una faceta más directa y comprometida. Aunque mantiene canciones de amor, el álbum incorpora una mirada social atravesada por los derechos humanos, la defensa del territorio y el rol del arte como herramienta política y cultural.

“El arte tiene que cumplir una función social”, remarcó el músico, crítico con quienes -según señaló- evitan posicionarse políticamente para no perder espacios, festivales o reconocimiento institucional. “Si determinados gobiernos no nos llaman para tocar, nos enorgullece. Estamos en el lugar donde tenemos que estar”, lanzó.

Con esa convicción, Los Inestables de Siempre continúan defendiendo una identidad construida desde la autogestión, lejos de las modas y de la búsqueda del éxito masivo. “Hacer un disco hoy, sin plata y sosteniendo lo que uno cree, es como gritarle un gol a los ingleses”, sintetizó Abadie.

El material se presentará en vivo a mediados de septiembre, pero ya se encuentra disponible en todas la plataformas digitales junto al resto de la discografía de Los Inestables de Siempre.

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